martes, 11 de diciembre de 2012

EL PANÓPTICO ESPAÑOL


Desde que se creó ETA en al año 1959, hasta final de diciembre de 1975 (fecha en la que acababa de morir Franco), la banda terrorista asesinó a 45 personas pero, a partir de ahí las cifras se dispararon: 17 asesinatos en 1976, 10 en 1977, 66 en 1978, 76 en 1979 y 92 en 1980. Esta situación es la que llevó a que varios militares intentasen un golpe de estado el 23 de febrero de 1981. Yo, que lo viví en persona, recuerdo cómo una parte de la sociedad española, encabezada por los representantes de los principales partidos políticos, reaccionó en contra con el argumento de que no merecía la pena perder libertades para proteger vidas humanas.
En 1791 Jeremy Bentham diseñó el Panóptico, que era una cárcel circular en la que las celdas estaban en el perímetro y en el centro estaba la torre de vigilancia. Todas las celdas eran acristaladas hacia el exterior y hacia el interior (hacia la torre de vigilancia), mientras que esta torre tenía una especie de celosías que hacían que no se viese desde fuera lo que ocurría en ella. Las celdas estaban separadas una de otra por paredes. De esta forma se conseguía en los presos sensación de vigilancia continua al no saber realmente en cada momento si estaban siendo observados por el vigilante o no (además de que sus propios compañeros reclusos también les podían ver constantemente y delatarlos) y, con ello, se conseguía que tuvieran buen comportamiento. El Panóptico nunca llegó a ser construido, en parte por las ideas de la Revolución Francesa y en parte, posteriormente, porque los ingleses estaban más preocupados por Napoleón que por reformar sus cárceles pero, hoy en día se consideraría inhumano para los reclusos.
Pero ¿de verdad no existe actualmente el panóptico? La realidad es que hoy en día nuestras carreteras se han convertido en un verdadero Panóptico en el que el conductor es vigilado casi constantemente por cámaras, radares fijos, radares móviles, helicópteros, etc.
La realidad es que, desde la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero hasta nuestros días (el cambio de gobierno no ha supuesto cambio en esto) se ha producido una pérdida de libertades paulatina pero enorme en todos los que utilizan vehículos; se ha perseguido a quien corre, a quien bebe (no a quien va borracho, que a ese ya se le perseguía), a quien se distrae, etc. y todo ello se ha justificado utilizando el argumento de que supone salvar vidas humanas, pero… ¿no quedamos en que no merecía la pena perder libertades para proteger vidas humanas?
Hoy en día, cuando un conductor sale de viaje va excesivamente dedicado a mirar el marcador de velocidad y le dedica más tiempo del que se utiliza para programar el GPS o marcar un número de teléfono y... ¿eso no lo sabe la DGT?
La realidad es que la solución a nuestros problemas sería mucho más sencilla que todo eso; bastaría con prohibir la fabricación y comercialización en España de vehículos que superen los 120 Km/h y dotarlos de un alcoholímetro que, superadas ciertas tasas de alcoholemia, bloqueasen el arranque del coche (esto, por cierto, existe). Todo ello lo saben perfectamente nuestros políticos pero está claro que sería una solución menos recaudatoria y no es momento de privar al erario público de ciertos ingresos “extra” a costa de los sufridos ciudadanos.
Por cierto, para todo aquel a quien le quede duda, yo nunca supero la velocidad permitida (salvo errores) ni bebo cuando he de conducir.

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